Por intensas lluvias nueve cauces corren el riesgo de desbordarse

El pasado 6 de septiembre una tormenta atípica cayó sobre la Sierra de Guadalupe y formó caudalosos ríos que bajaron a toda velocidad desde su deforestada cima arrastrando desechos, basura e inundando el centro de Ecatepec así como 23 colonias más. Todo ocurrió en 44 minutos.

Se trata de una de las riadas que estos días han sometido a miles de personas de 18 municipios mexiquenses. Hasta el jueves 9 el censo oficial registraba ocho personas muertas, cerca de mil viviendas dañadas y cuatro mil damnificados. Sólo en Ecatepec 37 vehículos fueron arrastrados por la corriente.

Es el mayor incidente de este tipo en 30 años. Las calles y avenidas se convirtieron en peligrosos cauces, dice Georgina Lugo, lideresa comunitaria de Tulpetlac, uno de los pueblos localizados a los pies de la sierra y donde al menos dos de las tres personas que murieron en las inundaciones terminaron en las esquinas de la avenida principal del poblado.

El desastre en Ecatepec no ha sido el único. El vocal ejecutivo de la Comisión de Aguas del Estado de México (CAEM), Jorge Joaquín González Bezares, aseguró que el ciclo pluvial de este año ha dejado de manera preliminar afectaciones en 938 viviendas de 37 municipios y unas 14 mil personas afectadas. Ese balance también incluye a ocho personas fallecidas.

De acuerdo con el titular de la CAEM, si bien hay afectaciones en 37 municipios los daños se concentran principalmente en siete. Caso especial es el de San Mateo Atenco, donde persiste el riesgo del desbordamiento del río Lerma, por lo cual es monitoreado las 24 horas. Además, continuamente es dragado o reforzado en sus márgenes.

También existen otros nueve cauces que ya presentaron derrames, como el Canal San Carlos, de Metepec, que ya se desbordó 15 veces; el Santiaguito y el Arenal, también del Valle de Toluca, y el de Atizapán o el de Almoloya. Todos están al tope en los últimos días.